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Vueltas.

Todavía me puedo ver. Tratando de encontrar tu luz en la oscuridad. Perdiéndome en la noche. Intentando recobrar la vida tras haberme desvivido por ti. Buscando cómo volver a sentir de nuevo. Rodeada de unas cuantas botellas, rotas en mil pedazos después de haber vertido su totalidad en mí. Increíble metáfora, ¿no crees?. Y lo peor es que, unos cuantos tragos pueden hacerte olvidar por un tiempo; pero cuando recuperas tus sentidos, las emociones vienen de golpe, y habiendo duplicado su intensidad. Y vuelven los pensamientos, que a veces son tantos que ni son, pero cuando sí que son, desearías que no lo fueran. Y te consumen, o te consumes a ti mismo. Pero hasta la rosa más marchita fue rosa por un tiempo. Hasta los colores más apagados son tonos de otros que no lo están tanto. Y hasta la luz más tenue brilló en algún momento. Y si ahora sentimos la presencia del dolor es porque puede ser comparable a cuando no lo hacíamos. Si ahora no somos felices es porque sabemos lo que es la felici...

La luna.

-En sus ojos puedo ver la luna- escribía mientras le daba otra calada al cigarro. Le encantaba la luna y todas las maravillas que puediese esconder. Pero no más que su mirada. A pesar de que fuese una desventaja para ella, ya que cuando se miraban, ella era totalmente vulnerable. En ese momento no era ella la que hablaba. En ese momento no podía mentir. En ese momento lo único que podía trepar por su garganta era la sinceridad. Y así se sentía también cuando miraba por la ventana y observaba la profunda oscuridad de la noche, que a pesar de lo densa que era, se veía parcialmente debilitada por algún que otro rayo de luna que se dejaba ver entre las nubes. Pero sus noches favoritas eran en las que el cielo estaba despejado. Ahí era cuando se sentía indefensa, igual que con sus ojos. La perfecta esfera que formaba la luna le intimidaba. Se sentía observada. Creía en la idea de que la luna sabía sus pensamientos. Los suyos y los de todos; pues ella sale únicamente por la noche, junto con ...

Confusión

La vida es un regalo. O eso dicen. Pero vivir es relativo. Cada uno tiene un concepto distinto de la palabra en sí. Pero, ¿cuál es su verdadero significado?, ¿es vivir simplemente lo contrario a la muerte? ¿o es sentir una única experiencia lo suficientemente buena como para quedar atrapado en ella? El “vivir” va mucho más allá que existir. Y parece mentira que a veces lo sintamos como una obligación. La vida no se trata de cumplir los objetivos establecidos por la sociedad. No es una lista de supermercado en la que tienes que ir tachando cada vez que obtienes lo que te han pedido. ¿Te has casado? ¿Te has graduado? ¿Tienes casa? Muy típico. Pero ¿por qué nadie te pregunta si eres feliz? Esa es la única meta que debería tener alguien. Y eso no siempre se consigue con rectángulos de papel de colores con alguna que otra cara impresa.  Nos pasamos la vida intentando agradar a los demás para poder encajar. Pero me apuesto lo que sea a que nunca te has preguntado a ti mismo qué es l...