Vueltas.
Todavía me puedo ver. Tratando de encontrar tu luz en la oscuridad. Perdiéndome en la noche. Intentando recobrar la vida tras haberme desvivido por ti. Buscando cómo volver a sentir de nuevo. Rodeada de unas cuantas botellas, rotas en mil pedazos después de haber vertido su totalidad en mí. Increíble metáfora, ¿no crees?. Y lo peor es que, unos cuantos tragos pueden hacerte olvidar por un tiempo; pero cuando recuperas tus sentidos, las emociones vienen de golpe, y habiendo duplicado su intensidad. Y vuelven los pensamientos, que a veces son tantos que ni son, pero cuando sí que son, desearías que no lo fueran. Y te consumen, o te consumes a ti mismo. Pero hasta la rosa más marchita fue rosa por un tiempo. Hasta los colores más apagados son tonos de otros que no lo están tanto. Y hasta la luz más tenue brilló en algún momento. Y si ahora sentimos la presencia del dolor es porque puede ser comparable a cuando no lo hacíamos. Si ahora no somos felices es porque sabemos lo que es la felici...